En los mitos de la creación de muchos pueblos se señala al sonido como principio del universo. Esa vibración inicial, nombrada como Verbo, OM o AUM según las culturas, expresa el origen de todo lo existente.
El sonido origina mundos externos e internos, materiales e intangibles. La música y el ritmo funcionan como espejos de estructuras cósmicas y como vía para reconectar con orígenes remotos.
Estudios contemporáneos han mostrado que la vibración de palabras y música influye en los sistemas vivos. Si gran parte de nuestro cuerpo es agua, su impacto sobre nuestro estado emocional y biológico es innegable.
La ciencia investiga la influencia del sonido en cerebro, sistema nervioso y salud integral. Estos avances reafirman intuiciones antiguas: la música es también medicina del vínculo y de la vida.
Ritmo, melodía y armonía organizan la experiencia musical. El ritmo está en el origen mismo de la vida; la melodía expresa el fluir emocional; la armonía integra y da estructura.
A través del tiempo, desde África y Oriente hasta Grecia y la modernidad, la música acompañó trabajo, ritual, celebración y pertenencia.
En Biodanza, la música seleccionada y semantizada conduce un viaje vivencial en el que expresamos, elaboramos y transformamos emociones. Al final del encuentro, algo cambia en nosotros.
La música y el movimiento, inseparables desde el origen humano, siguen siendo un lenguaje de identidad, cohesión y esperanza en el presente.