Existe una POTENCIA VITAL CREATIVA; una fuerza biocósmica, por la cual todo está en movimiento y en permanente transformación... Una fuerza natural que habita en cada organismo viviente.

La creatividad no es un privilegio de los artistas, ni una habilidad reservada a ciertos talentos. Todos llevamos actos creativos a diario: crear es traer al mundo algo que no estaba allí. Podría ser una conversación, la solución a un problema, una palabra a una amiga, la redistribución de los muebles... una nueva forma de estar en el mundo y reinventar nuestra existencia en cada paso.

Solo por el hecho de existir somos creadores en un sentido profundo: creamos nuestra experiencia de la realidad y damos forma al mundo que percibimos.

Sentir la vida es la característica principal para poder expresarnos. Ser creativo no es producir algo original, sino atreverse a ser auténticos.

Se trata de abrir nuevas posibilidades, sensibilizarnos, dejar que la vida nos conmueva y nos entusiasme, para que se torne más viva, más expresiva, más nuestra.

El proceso creativo, como el de la semilla, es invisible en sus primeras etapas. Antes de brotar necesita la oscuridad de la tierra, el silencio donde nada parece ocurrir y, sin embargo, la vida se está organizando.

Cuando nos damos permiso para habitar esa oscuridad sin apuro ni exigencia, la creatividad inicia su proceso de organización desde adentro.

La semilla se rompe, se desarma para poder transformarse. Necesita tierra fértil para expresar su primer tallo, florecer y fructificar.

Así nosotros necesitamos de un entorno que nos permita crecer, de manos amorosas que nos rieguen, de miradas y palabras calificadoras que celebren y exalten nuestra identidad.

La tierra fértil es el clima afectivo, la seguridad, el respeto por los tiempos internos y la coherencia entre lo que se siente y se expresa. Así, cada brote encuentra su luz.

Rolando Toro define a la creatividad como la superabundancia de la imaginación, unida a la humildad, la paciencia y el coraje.

Humildad para abandonar nuestras múltiples ideas y poner en una de ellas nuestro sereno amor. Paciencia para llevarla a cabo. Coraje para expresarnos y mostrarle al mundo quiénes somos.

Sofía Martínez. Licenciada en Psicopedagogía. Didacta y Facilitadora de Biodanza. Artista visual.

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